Desde que nacemos, pasamos por experiencias o situaciones de todo tipo, algunas serán positiva, otras serán negativas, e iremos afrontándolas y adaptándonos en función de los recursos de los que dispongamos. Pero en ocasiones, nos tenemos que enfrentar a situaciones que sobrepasan nuestras habilidades de adaptación y pueden generarnos un gran malestar psicológico y afectar a distintas áreas de nuestra vida. Cuando esto ocurre, hablamos de evento traumático o situación traumática, concepto esencial para comprender el trastorno de estrés post-tramático. 

Pero, ¿qué es un evento traumático?

Es el resultado de la exposición a un acontecimiento inevitable que sobrepasa los mecanismos de afrontamiento de la persona. Cuando las personas se sienten sobrepasadas por sus emociones, los recuerdos no pueden transformarse en experiencias narrativas neutras. El terror se convierte en una fobia al recuerdo que impide la integración del acontecimiento traumático y fragmenta los recuerdos traumáticos apartándolos de la consciencia, dejándolos organizados en percepciones visuales, preocupaciones somáticas y reactuaciones conductuales”.

Pierre Janer (1919)

Es decir, la persona se enfrenta a una amenaza de la que no puede escapar o evitar, sus recursos o estrategias de afrontamiento están sobrepasadas dando lugar a la aparición de alteraciones psicológicas, fisiológicas, conductuales etc… Cuando esto ocurre podemos estar hablando de un trastorno de estrés post-traumático.

 

Trastorno de estres post-traumaticoEntre los eventos traumáticos más comunes se encuentran:

Exposición a la guerras

Amenazas o violencia física

Amenazas o violencia sexual

Catástrofes naturales

Accidentes de tráfico graves

 

 

Sintomatología principal del trastorno de estrés post- traumático

Me parece importante dejar claro que el trastorno de estrés post-traumático puede aparecer a cualquier edad y que la persona no siempre tiene que experimentar directamente el evento traumático, ya que el observarlo, tener conocimiento de que le ha pasado a un familiar o amigo cercano o la exposición repetida a detalles del suceso traumático puede producir también el trastorno.

La sintomatología puede aparecer hasta 6 meses después del suceso traumático y suele cursar con:

Reexperimentación del suceso. Se tienen pensamientos intrusivos del suceso, sueños recurrentes, o sensación de estar reviviendo el suceso continuamente como en un “flashback”.

Evitación de estímulos asociados al trauma. Se intentan evitar los recuerdos, pensamientos o sentimientos relacionados con el evento traumático. También se intentan evitar lugares, personas, actividades etc… que puedan estar asociados a el evento.

Alteraciones cognitivas y del estado de ánimo. Se produce una incapacidad para recordar algún aspecto importante del suceso traumático. Dificultades para experimentar emociones positivas, una disminución en la participación de actividades importantes etc.

Alteración del estado de alerta. La persona puede presentar un comportamiento irritable, imprudente, hipervigilancia, alteraciones del sueño y problemas de concentración.

“El trastorno de estrés post- traumático afecta a un 3,6 de la población mundial” (OMS, 2013)

¿Si he estado expuesto a un evento traumático puedo desarrollar TEPT?

La respuesta es NO. Existen diferentes factores de vulnerabilidad que se relacionan con la aparición del trastorno. De esta forma, aspectos relacionados con el propio suceso traumático influyen en el trastorno, así a mayor gravedad del suceso, mayor es la probabilidad de presentar TEPT.

También influyen los factores genéticos y fisiológicos, ya que existen ciertos genotipos que pueden ser protectores o de riesgo para la aparición del trastorno.

Aspectos psicológicos como el presentar trastornos mentales o problemas emocionales previos al evento traumático también pueden influir en su aparición.

Por último, aspectos sociales, como un bajo nivel socioeconómico, un nivel de educación bajo o el apoyo social con el que se cuente son aspectos que también influyen en el desarrollo del mismo.

Señalar también, que con respecto al género, el TEPT, es más frecuente en mujeres que en hombres, presentando una mayor duración del trastorno. Se cree que esto se debe a que las mujeres tienen mayor probabilidad de exposición a eventos traumáticos.

¿Como se trata el TEPT?

Los tratamientos basados en la corriente cognitivo- conductual son los que mayor eficacia han mostrado en el alivio de la sintomatología asociada al TEPT, tanto en la intervención con niños, adolescentes y adultos.

Las fases que seguimos en el tratamiento del TEPT son las siguientes:

Fase educativa: En las primeras sesiones, explicamos al paciente el tratamiento y le damos información sobre el desarrollo del temor basándonos en la teoría del aprendizaje. Durante esta primera fase, le mostramos al paciente diferentes técnicas de relajación, como la relajación muscular progresiva y  le entrenamos para que sea capaz de identificar las señales que desencadenan las reacciones de temor.

Fase de afrontamiento: En esta fase, le mostramos al paciente diferentes técnicas de afrontamiento para controlar las respuestas al miedo, como por ejemplo la detención del pensamiento, el diálogo con uno mismo o habilidades en solución de problemas, entre otras.

Fase de exposición: A través del uso de diferentes técnicas de exposición, se intenta que el paciente se enfrente a los estímulos temidos hasta reducir su malestar.

En definitiva, lo que se intenta es que la persona aprenda a manejar de forma adecuada la sintomatología que presenta, que aprenda a identificar y modificar los pensamientos, creencias etc.… relacionados con el evento traumático, facilitando la recuperación de actividades cotidianas y mejorar su confianza.

Si estáis interesados en ampliar información sobre los tratamientos más eficaces para el TEPT os dejamos este interesante articulo de la revista científica Psicothema: Acceso al link